Lucía y yo en nuestro primer viaje en tren.

El intrépido viaje de 1 hora a San Antonio de los Baños

Verano de 2019.

Lucía y yo en nuestro primer viaje en tren.
Lucía y yo: ¡a viajar!

Viaje a cualquier destino

Mi bebé no recordaba haber subido a un tren. En verdad, la llevamos a las Villas a conocer a mi familia cuando tenía 8 meses de ser blastocito, feto… Pero como no se identificó con nadie (siempre me preocupa que haga muchos amigos), la llevamos nuevamente a los 2 años de edad bebé.

En aquella visita sí cautivó corazones. Todos tenían que ver con ella. O eran hipócritas agasajando a los padres.

Luego se anularon todos los viajes tras el divorcio. Las personas cambian de… El caso es que me negaron a mi bebé todo lo que pudieron. Y como el gobierno es el primer racista que discrimina a los seres humanos (al menos acá), tuve que conformarme con verla por horas, minúsculas e insuficientes.

Si los muy tontos, tontas en verdad, se creyeron que nos alejarían, se equivocaban de a medio. Lucía y yo somos almas gemelas. La complicidad viajera que tenemos es genética. Tal, que tramamos nuestro viaje Sevilla-París-Praga, desde antes de subir al Cristo de la Habana. JAJAJA.

Disfrutamos cada instante de nuestro tiempo en las calles de esta Habana. y por qué no, de sus alrededores. Santa Fe, Punta Brava, Santiago de las Vegas, Alamar… Pero siempre se repetía la interrogante ferroviaria.

Papá, ¡lo que importa es un tren…!

Papá, un tren

Siempre me preguntaba por un tren, pero como nos tenían vedado cualquier tiempo para impedirnos viajar, sería como Pasear en balsa por el estrecho de la Florida. (Con razones como: la niña contigo se cansa mucho, ella lo que tiene es que descansar en su casa…). Mi respuesta, siempre ocurrente y divertida: su hogar es donde esté su padre; esta es la casa de la abuela materna, nada más. ¡Páfata! Galletazo bien dado que le remordía los hígados por el resto de la semana a la sensacionalista barata. Jjj!!! ¿Cómo despreciar la oportunidad a divertirse?

Cerca de donde “vivimos“  pasa una línea de ferrocarril desde donde se escuchan los ruidos en las tardes y los silbatos de las encantadoras moles de hierro.

A esta añoranza se le sumaba la sentencia de la familia materna: … y cuando se me ocurra que pueden ir a las Villas, nada de tren. Tiene que ser en guagua. Dobře! Ya, iremos en limusina.

Tenía que encontrar un medio cercano en el cual pudiese montar a mi bebe aunque fuese de juguete.

En busca de un tren corto

Amigos, necesito un tren corto. ¿De cuánto, Lucio, quince pulgadas?

Investigo de donde salen trenes hacia pueblos cercanos: Terminal de Tulipán, fue la respuesta. Hecho. Un sábado nos perdimos las funciones de títeres por  irnos a esa estación que se encuentra en la calle tulipán (supongo que le dio nombre). Esta queda entrando por la esquina de avenida boyeros y tulipán, unas cuantas cuadras detrás del Monumento José Martí, o también llamado Plaza de la Revolución.

Al fin un tren

Cuando escontramos la estación nos regocijamos sin adivinar que habíamos fallados. No saldría, por roturas. Quince días después volvimos a intentarlo.

Dichoso tren de San Antonio
El dichoso tren a San Antonio de los Baños.

Esta segunda vez, el tren era nuestro.

Llegamos a la Estación de Tulipán a las 9 de la mañana y su horario de salida era a las 10:30, con regreso de San Antonio a las 13:50. Great! Justo lo que necesitábamos. Pues debía “devolver” a mi solecito a las 4 pm.

Así, con la euforia de haber alcanzado el vuelo a último momento y sin esperanza de que hubiese otro, arrancamos rumbo al destino más propicio que podíamos acceder: San Antonio de los Baños.

San Antonio

San Antonio
Entrando a la Ciudad.
La entrada de un solar en San Antonio
Un solar de San Antonio.

San Antonio es una ciudad pequeña de la provincia Artemisa, que debe estar a unos 30-40 kilómetros de la capital. Como todas las urbes de campo tiene todo conglomerado en unas cuantas calles y lo demás hierba y cultivos. Pero, acaso, ¿no es así todo el planeta?

Tiene, como todas, sus encantos. La escultura del gallo, los diferentes centros, la calle principal, su parque central con la Parroquia, sus bares, disco, restaurantes, pequeños espacios recreativos.

De paseo por un pueblo nuevo

Lucía y yo en nuestro primer viaje en tren.
Lucía y yo en nuestro primer viaje en tren.

A la hora de comer tuvimos que comprar cajitas de comida y sentarnos en un banco del parque, porque estaba cerrado el Restaurant. En parte nos convenía, llevábamos prisa, por lo del regreso en el mismo tren.

En aquella plaza nos encontramos con un señor con su nieto que alquilaba un chivo con su cochecito para ofrecerte un recorrido pequeño (mini, micro, nano, más bien). Consistía en una cuadra ida y vuelta. ¡Pun!, se acabó el viaje. Por supuesto que Lucía dio varias. Cuestan 5 pesos (2019). Por suerte para el animalito, el recorrido es pequeño. Sin embargo, me preocupa la hora. Porque según la ley, los animales de tiro (aún obligados), tienen su horario de descanso al medio día… Por favor, defienda los animales. No creo que deban estar en un paraíso o harén disfrutando todo el tiempo, pero tampoco viviendo en un infierno. Ayúdeles a descansar cuando trabajen…

Lucía y yo en nuestro primer viaje en tren_Lucioviajero
El coche con su dichoso chivo del que no se bajaba…

Lo que más me agradó mientras ella daba vueltas en su chivo feo, fue observar las artesanías de aquella zona. Se ubican en una de las calles del mismo parque, en un bazar pequeño, pero a su lado tiene un centro agradable para disfrutar de música y comida. Es un patio interior amueblado para restaurante parrillada, pero acondicionado para espectáculos. Este debe ser uno de los lugares activos en las noches de fiesta.

Allí reabastecimos de agua y emprendimos nuestro viaje por la misma calle principal de San Antonio hacia la terminal de trenes. Por cierto, una terminal con los sanitarios cerrados, ¡qué fuerte!

Retorno

En total, tomamos el tren a las 10:30, en Tulipán, con hora de regreso a las 13:50.

El tren salió un poco retrasado, pero no era de preocupar, tenía que permitirle el paso a otro tren mayor que, al instante nos pasó por el lado con su algarabía.

Fiesta sin luces en colores

Todo era un espectáculo para nosotros.

Un viaje es un viaje, y sus placeres nadie se los quita. Su primera vez (consciente) en tren. Mi primera vez a San Antonio. Lugar desconocido, gente nueva, episodios en espera… Por lo de una hora. Qué más se puede desear. Cualquier cosa por salir de la ciudad, aunque sea a la puerta del vecino más cercano.

Reíamos de cualquier cosa, nos burlábamos de los panes y los peces, cantábamos en el parque (después del chivo), comíamos un almuerzo de mala muerte como si fuese de una mesa buffet del Iberostar Parque Central. Incluso, nos divertía el retraso del tren, mientras los demás nos miraban con cara de ´te mato si vuelves a decir que el retraso es una maravilla´.

Por nuestro bien, la espera resultó ser de unos cuantos minutos. Esperábamos alegres y expectantes el cruce del otro gusano de metal. Como acostumbramos a hacer siempre que no podemos movernos, comenzamos a improvisar canciones sobre el romance del sol y la luna o recordar villancicos de navidad, a pesar de saber que Jesús no nació un 25 de diciembre, y a papá noel le tienen bloqueada la entrada a Cuba.

Bailábamos cuando el tren fantasma decidió aparecer. Nos abalanzamos a las ventanas para saludar a sus trabajadores y nos divertimos diciendo adiós a gritos y brazos ventanilleros.

Yaaa nos vaamos

Casi al instante sonaban las traviesas debajo de nosotros y el grandioso viaje en tren se acercaba a su fin. Había durado menos que un merengue en la puerta de un colegio.

Viaje en tren por cuba
Tren Cuba

Lo hermoso de regresar por la misma ruta es que ya encuentras zonas conocidas, compites a busccar por adelantado en tu mente la próxima región, como compitiendo a ver si tu cerebro había grabado algo del trayecto…

Como la frecuencia cíclica de disparo de mi bebe es de 400 palabras por minuto no tuve tiempo ni agilidad para la autocompetencia.

Despedida por hoy

Lo mejor de todo, es que siempre lo pasamos bien Lucía y yo en plan viajeros. Este fue nuestro primer recorrido de esta magnitud.

Me pregunto si llegará el Tren-bala a Cuba alguna vez.

Estación Tulipán

mapa, de la estación Tulipán

De esta estación salen varios trenes.

Habana-Mariel

Habana-San Antonio

Habana-Artemisa

Habana-San José

No me atrevo a publicarte la pizarra de los itinerarios porque la sola arquitectura inspira desconfianza (es un pizarrón de escuela escrita con marcador de agua). Por desgracia, como nos sucedió, puede que vayas y no salga el tren deseado.

Última nota:

En Cuba, los trenes tienen dos números, uno de ida y otro de regreso. Ej. El Habana-Sancti Spiritus se llama Tren 6, mientras que el Sancti Spiritus- Habana es el Tren 7.

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