Catedral de Bayamo cuba

¡Me voy a Bayamo en coche!

Esta es la noche más fría del año (28 de diciembre, para mí). Las paredes se interponen entre nosotros y la alegría. Abro el mapamundi que tengo y trato de disponer el dedo según los ánimos. Pero como sea que me sienta, la brújula mental siempre se burla de todas mis emociones cotidianas para dictaminar los mismos destinos: Bohemia, España, Reino Unido, Argentina y Japón (en ese orden, mis cinco inseparables anhelos).

Yo buscaba como ella.

Como son sueños aún inalcanzables pasé mi scanner a la Isla Grande del Caribe: Cuba; la archiconocida, recurrente Cuba. Esta vez las emociones amainaron la búsqueda inconsciente o, tal vez, el nivel jerárquico ya no sea el mismo.

Dos lugares saltaron a la Vista. Varias ciudades en Cuba tienen sus peculiaridades que les regalan el # 1 en algo que las distingue; pero estas 2 ostentan ese lugar en Supra-características. Si son viajeros conscientes, claro que saben que les hablo de Baracoa y Cienfuegos. Una por ser la Primada, la otra, por ser la TOP # 1 de los encantos de las ciudades de Cuba.

Preparando maletas en mi mente…

Mochila de pensamientos

Aunque a veces no nos demos cuenta, llevamos dos mochilas con nosotros, la que organiza nuestro interior y la que carga con los bultos.

Les presentaré primero la interna. Cuando la ciudad se torna cada vez más triste, desaparece el dinero y la comida es de animales, no tienes amigos con quienes divertirte, ni familiares con los que festejar bajo cualquier pretexto estas fiestas de “Navidad”… Mientras las llamas del olvido amenazan con devorar las calles del recuerdo. No hay mayor bendición de Dios que un viaje.

Por eso, fui a la Agencia Viajeros y le dije a mi amigo Iraldo: súbeme a cualquier cosa lo más distante posible; comienza por buscar desde Baracoa. Su respuesta a modo de interrogante no pudo ser mejor: ¿Te sirve a Bayamo en tren, el 31? ¡En Tren! No salté por mantener la cordura socialmente impuesta. ¿Cuánto te debo? Hoy, 65 pesos; a partir del 4 de enero, veremos.

Así fue como en un abrir y cerrar de ojos estoy preparando mis mochilas para viajar a la Ciudad Monumento de Cuba; y saldar una deuda pendiente hace unos cuantos años.

Catedral de Bayamo

Le conocí de pasada, mientras volvía de un Torneo de Parapente en Santiago de Cuba. Desde entonces, me prometí volver. Gracias a Dios, allá voy. Estoy tan emocionado, que no hallo qué hacer. Con tantos desaciertos, incertidumbres y añoranzas que se agolpan en la mente de un viajero sin viajes.

En realidad al viaje debería llamarle Jiguaní-Bayamo-Manzanillo, porque llevo la intención de visitar estas tres ciudades.

Jiguaní es una ciudad pequeña, según me han contado. Allá tengo un amigo que me servirá de Coach. Y es allí a donde voy primero. A visitar a Rogert y Jerlen, amigos de la vida metropolitana que ahora viven por aquellos parajes.

A Bayamo le llaman la ciudad monumento. Lo cierto es que guarda unos cuantos encantos entre sus tesoros. Pero algo es cierto, lo que nos enseñan en las escuelas de que es Patrimonio por su mediático-famoso incendio no es real. Debes saber que otras ciudades y localidades se autoincendiaron también y ni siquiera se les menciona. Como la ciudad de las Tunas, por ejemplo, de quien “copió” Bayamo tal inclinación…

Que Bayamo es hermosa y repleta de maravillas es real.

Manzanillo. ¿Qué hay de ti, bella ciudad? Me pregunto por qué el Conquistador escogió a Bayamo, sin atractivo para villa del nuevo mundo, y te desechó a ti, la grande y privilegiada. Claro que esta pregunta es retórica. Sabemos que a Don Diego le compraron los ánimos en el Cabildo de Bayamo… Pero no te sientas despreciada. Pues dejó de lado incluso a su propia ciudadela (Santiago) para fundar a Bayamo como la Segunda Villa.

Bayamo, de Cuba

San Salvador de Bayamo, la segunda Villa fundada por Diego, el Conquistador. Como ya dije una vez, no fue la primera porque los españoles no viajaron a Cuba en Globo.

Hoy me incendia la pasión de visitarte, oh, Bayamo. Allá en la ventana de Luz Vázquez, cantaré para ti una nueva canción romántica como aquel 27 de marzo.

A tus calles voy, espérame con los brazos abiertos.

Tío Lucio el viajero.

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