playa de cuba lucioviajero

Un paseo de verano por la playa, en cumpleaños

¡Un paseo a la playa! Nada mejor como opción de verano, sin dinero y con una niña divertida que alegrar en su cumpleaños. Ante todo, mil gracias le doy a Dios por Rosa Amalia y Nelián, quienes nos embellecieron el día.

No quiero hablar de cuanto pasa el tiempo…, y los comentarios que le siguen. Lo que si observo constantemente es el desarrollo cerebral de nuestros niños en su crecimiento diario. Me maravilla ver sus cambios, en cuanto a madurez; aunque este sea un término difícil de comprender para mí. Sus gestos, conversaciones, análisis, juicios…, todo cambia de forma cotidiana. Si bien un hijo (yo quiero 5 hijas) es el regalo más grande de Dios, pienso que verlos crecer es la mayor fuente de regocijo.

Sé que un cumpleaños no es nada del otro mundo (ni siquiera nos es dado saber realmente cuándo nacemos). Pero como tenemos el hábito de interesarnos para repetir todos los sucesos y eventos en nuestras vidas, en especial, los que tienen que ver con fiestas… A celebrar, entonces.

22 de julio de 2020, hoy cumple mi bebe 6 años. Cómo celebrarlo mejor que viajando, aunque sea al otro lado del barrio o a la ciudad más cercana… Para nosotros, movernos es sinónimo de vida y alegría. ¡Viva la playa! Esta vez aprovechamos la invitación reciente de Rosa Amalia y Nelián para visitar “Los Marinos“, en la comunidad de Jaimanitas. Este lugar tiene otro nombre oficial que no recuerdo, pues todo el pueblo lo conoce como El Club de Los Marinos, que fue su nombre en tiempos de la República y que nadie ha dejado de usar.

La playa no es tan buena en sí, es pequeña, en forma de cala que alberga basura y, como no la limpian bien, casi siempre está llena de hierba que navega a sus anchas. Esta vez la estaban limpiando, el sol radiaba majestuoso y el cumple 6 de Lucía invitaba a disfrutar de lo bueno. Una de las ventajas de venir aquí es que tienes almuerzo “garantizado“ y algunas chucherías para los niños. Solo nos preocupamos por divertirnos.

Nuestro selfie en Los Marinos, Jaimanitas.

En esta zona de la Habana no tienes muchas ni buenas playas. Por lo general son de poca arena parda, de piedras o arrecifes y pequeñas. Pero ir al Litoral de Habana del Este es un viaje difícil para un momento de apuros y –tengo que decirlo–, sin dinero.

Por si te interesa, te escribo sobre esas maravillas.

Playas del litoral este de la Habana

Allá sí tienes excelentes playas que se suceden por unos cuantos kilómetros de arenas interminables. Existen unas cuantas: Mar Azul, Trébol, Mégano, Boca Ciega, Guanabo, El Laguito, Brisas del Mar… La desgracia es que están alejadas del centro de la ciudad. Tanto más para nosotros que vivimos al oeste.

Un par de consejos o trucos

Sobre estas playas, quiero darte un par de consejos o trucos que te vendrán bien para cuando decidas nadar en ellas. Si las visitas en transporte público es mejor, tanto para ir como para regresar a la ciudad, temprano o bien tarde.

Por qué te digo esto. Como es de esperarse, se mueve el mayor flujo de bañistas de ida en la mañana y regreso en la tarde. Por desgracia se consume mucha bebida alcohólica, se recargan las guaguas y los ánimos o desánimos, y es frecuente ver discusiones acaloradas. Algunas de estas, por triste que sea decirlo, terminan en muerte o heridos.

Otro truco que te recomiendo a la hora de salir, si no es bien tarde, es mejor tomar un autobús contrario, hacia el paradero de Guanabo y luego retomar otro en su primera parada hacia la ciudad. Es probable que si te quedas esperando en la playa a la que fuiste, no paren los transportes allí hasta que se haya descongestionado las horas pico, entre las 4 y las 6 de la tarde.

Volvamos a “Los Marinos”

Merienda, sí!!!

La merienda llegó en un Santiamén. No nos dimos cuenta, siquiera, cómo lo hizo; pero atacamos los pellys, galletitas y caramelos con la voracidad que ofrece el agua fría. Nos asemejamos a Los Croods con su huevo modalidad comida rápida.

Merienda en la playa lucioviajero
El momento más feliz

En julio y agosto es común encontrarse con tormentas fuertes. No amedrentan las ansias de los viajeros, pero como los rayos también son frecuentes en esta época del año, preferimos gritar aquí huyó… y salir como el perro que tumbó la lata. Además, parece que el temporal venía de mar adentro, porque el agua estaba echa un hielo. Isabelle Lucía era la única que la disfrutaba.

Como la tormenta ya era inminente, recogimos todo y nos fuimos para casa de la anfitriona, a pocas calles de la playa. Allí almorzamos. Yo lo hice con el deseo de alimentar mi esperanza; o al menos lo soñé.

Lucía no se daba cuenta pero a mí se me atragantó un pensamiento. Esta vez comprendía la importancia de un pastel de cumpleaños aun sin comprender su obligado por qué. Pero, venga, sobre todas estas maquinaciones se impone la alegría que me exige mi bebe.

descanso de playa lucioviajero
Preparando la siesta, Nelián y Lucía

Por cierto, las niñas durmieron una siesta reconfortante, mientras aprovecho para escribir algo de este post. Para cuando lo leas ya se me habrá pasado la tristeza de Padre muerto de hambre.

Retorno

Las calles se tornan más largas cuando vuelves de la playa. Regresamos al anochecer de aquella hermosa y variada jornada de miércoles. Puede que los cumpleaños lleven tortas y velitas, chocolates, caramelos, y el nuestro no tenía nada de eso. Pero la playa, el sol, la respiración a vida y nosotros mismos es un regalo más que suficiente para cumplir todos los años que tengamos por delante. Esto no es un discurso barato de nuestros políticos, es lo real. La esencia de toda alegría radica en la complicidad con aquello que tenemos. Porque, al final, es ella, la dulce alegría el único alimento nutritivo para el cerebro.

Por mi parte, ya no cumplía años desde hace mucho… Le di restarting a mi reloj de sueños cuando comenzó a crecer aquella miniatura deforme en el vientre de su madre. Sip. Desde aquel día en que la vimos a través de un ultrasonidos con la Doctora Tere, a las 12 semanas. Luego de esa revelación, me senté a esperar cada segundo a que terminara su vida interior para recordar que la mía existe más allá de las crisálidas. Ahora todo es más fácil, o al menos, más claro. Ya he vuelto a cumplir desde hace 6 veranos.

Sin embargo, el desaire de las costumbres impuestas tonifica una sensación hasta hacerla insípida.

En la mañana Lucía me había preguntado por el pastel de cumpleaños. –Creo que no habrá, bebe–, fue mi respuesta. Gracias a Dios hice hasta lo imposible para que el viernes tuviese su torta de cumple y cantamos felicidades. Esta vez en un entorno reducido, con el bebe Mario. Como…

Este post es del viaje a la playa en su cumple así que no abro más la boca y, con mucha alegría postraumática, te deseo Feliz Cumpleaños, cuando sea que lo celebres, si lo celebras. ¡JAJAJA!

¡Que Dios te Bendiga!

Tío Lucio el viajero.

Ps: Aquí te dejo una foto de mi cumple pasado.

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